UN DIA EN EL HOSPITAL

Por Claudia Guardado

My amazing father, Pastor Sanchez

Pastor Sanchez Mendez My Dad

Mayo, 2017

Hace unos días cuando visitaba a mi papá en el hospital, después que le hicieran una cirugía en el hígado, un grupo de personas caminaba por los pasillos del hospital con dos guitarras, cantando canciones y orando por los pacientes que estaban en sus camas. Se acercaron a nuestra habitación y le preguntaron a mi papá si le parecía que cantaran y oraran por él. Él aceptó sin pensarlo dos veces. Cuando ellos empezaron a cantar, mi papá levantó sus manos al cielo y se unió a ellos en adoración.

Patient at Loma Linda Medical Center

Mi papá en el Centro Médico de Loma Linda, California.

 

Antes de que mi papá se enfermara gravemente, él solía asistir a la iglesia cada semana. Hoy por ya más de seis meses él no ha podido ir por lo delicado de su salud. Lamentablemente, pasa más tiempo en el hospital que en su casa. Pero nuestro Dios conoce todas nuestras necesidades, y Él definitivamente conoce las de mi padre. Ya que por el momento él no puede asistir a un servicio de la iglesia, Dios permitió que el servicio se celebrara esa noche en el hospital.

Me hizo pensar en todas las veces que mi familia y yo hemos visitado el centro de convalecencia con nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Gracias a Dios, esa noche mi familia y yo fuimos visitados. Todo esto me hizo reflexionar acerca de algo bien importante. Si bien es cierto que nunca podremos erradicar completamente la angustia, frustración, tristeza, decepción, dolor, hambre, enfermedad y sufrimiento del mundo; podemos iluminar la vida de muchos cuando nos acercamos a ellos en tiempo de necesidad.

Una amiga me llamó hace un par de días y me preguntó cómo me sentía. Le dije que estaba bien. Mi respuesta la sorprendió, y me insistió en que es bueno hablar y no tratar de ocultar los sentimientos. Pero yo estaba siendo honesta, me sentía bien. Más tarde me pregunté a mi misma, ¿Será que no me aterra perder a mi papá? ¿Será que estoy lista para decir adiós? ¿Es que no me importa lo que le pase? ¿O es que todas las oraciones de mi familia y amigos me están dando la fuerza que necesito para mantenerme en pie? Creo firmemente que la última declaración es mi respuesta.

Entiendo completamente que suena ilógico agradecer a Dios cuando las cosas no tienen sentido. Es difícil confiar en Él cuando nuestra alma se sienten vulnerable, nuestros corazones expuestos, nuestros pensamientos revueltos, nuestra mente cansada, y nuestros cuerpos fatigados. Parece imposible cantar una canción cuando la misma pregunta se repite una y otra vez en nuestra mente, “¿Dónde estás, Señor?” Pero si prestamos atención, descubriremos que nuestro Dios siempre esta allí, y eso es motivo suficiente para estar en paz y descansar en Él.

Bendiciendo a nuestro Dios

Bendiga mi alma al Señor.

Dios es nuestro Proveedor. El Señor ha usado a muchos para bendecirnos en gran manera. Amigos han dado dinero a la familia; Otros han traído comida, o pagado la cuenta del supermercado. El jefe y amigo de mi papá hizo todo lo necesario para asegurarse que la compañía de seguros pagara una factura hospitalaria, cuando ellos se negaban a hacerlo. Un doctor se ofreció a realizar otra cirugía en mi papá, que nadie se arriesgaba a hacer. Dios ha estado luchando nuestras batallas y proveyendo conforme a nuestras necesidades.

Dios es nuestra fuerza. El Señor nos ha mostrado su Amor y Apoyo a través de muchos. Todos esos mensajes de texto, correos electrónicos, fotos, videos, canciones y oraciones de familiares y amigos realmente provienen de un solo lugar, provienen de Él! Dios puso en los corazones de muchos conducir desde Los Angeles hasta San Diego, que son aproximadamente dos horas de manejo, para ver a mi papá y para consolar a mi mamá y hermano, Moisés. Gracias Jesús por poner tanta gente linda en nuestras vidas.

Y si eso no fuera suficiente, Dios envía al hospital personas que nunca hemos conocido a cantar canciones, y a orar por nosotros probablemente después de un día largo de trabajo. ¡A eso yo le llamo amor, a eso le llamo compasión!

Todo lo que ha pasado ha sido difícil, pero Dios ha estado con nosotros cada momento. ¿Por qué no bendecir al Señor y recordar todos sus beneficios? Nuestro Dios puede mover montañas por nosotros, pero si por algún motivo decide no moverlas, tenemos que permanecer el calma sabiendo que Él nos ama, que Él vela por nosotros, y que Él tiene todo bajo control.

Mientras tanto, guíanos Oh Dios, para tomar las decisiones correctas. Danos la fuerza para continuar avanzando en tu obra. Entrena nuestros oídos a escuchar tu Voz. Enséñanos a seguirte y a ser mejor cada día. Gracias, Jesús, porque cada mañana nuevas son tus misericordias.

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2 thoughts on “UN DIA EN EL HOSPITAL

  1. Johanna Maravilla says:

    Dios bendiga y fortalezca a ti y a tu familia. Que la Paz de Cristo Siempre reine en medio de Lo que estan pasando. Tu papá dejo un gran testimonio Del amor de Cristo y su dedicacion al servicio. Siento mucho su partida. Familia Marco y Johanna Maravilla

    1. Claudia says:

      Para: Familia Marco y Johanna Maravilla
      Mil gracias por todas tus palabras Johanna. Dios nos dio la gran bendicion de rodearnos con gente tan linda en este tiempo de prueba. Bendiciones para ti y tu familia!!

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